Moris: balanceo y rock,
pero también "baladeo" y cronista de Madrid

 

Moris, en el Café Bailén de Madrid.
(Foto: JRT)

Este argentino, genuino roquero,
fue uno de los primeros que se aventuró a cantar rock en castellano,
primero en su tierra y luego, a partir de 1975, en España donde se instaló.
Fue también uno de los primeros compositores (Zarzuelas aparte)
que habló en sus letras de Madrid, la ciudad que no tiene fin.
Dueño de sus sueños y vestido con sus "zapatos de gamuza azul",
se pateo sus calles (Bravo Murillo, Hortaleza,…), deambuló por el metro
y anduvo por sus bares y garitos, donde se inspiró para hacer sus canciones
en las que frecuentemente alterna el más puro rock and roll* de ritmo trepidante
con bellas melodías y letras líricas y emotivas.
Y como muestra, dos botones:


Nocturno de Princesa

Aqui estoy ahora esperando a nadie
esperando nada
una coca cola tan roja y helada
y en el aire suenan miles de palabras
pero destruiría todas las palabras
te sumergiria y te ahogaria
y en una mirada me comprenderias
¿ me comprenderias?
¿o son tonterias?

Y aqui estoy ahora en el Vips de Princesa
y en aquella mesa hay varias duquesas
una rubia inglesa come su hamburguesa
y en la barra un tio toma su cerveza
la música negra por los altavoces
y los camareros que tu ya conoces

Y escribo y describo
lo que voy mirando
los Beatles ya viejos
mirando a la gente
mil flores de plástico
un disco fantástico
Drácula que mira a King Kong con ira
y el Ché Guevara gira que te gira

Y por la ventana casi ningún niño
sólo una escultura de duro aluminio
árabes, franceses
tíos que parecen
hippies o burgueses
y un mundo borracho
que va haciendo "eses"
que va haciendo "eses"

La ciudad no tiene fin

La ciudad no tiene fin
caminando por ahí
recorriendo la vieja avenida
por Murillo se va al fin
casi al fin de la ciudad
autopista hacia el infinito

Pasos vienen pasos van
por el barrio de Tetuán
el mercado y el precio de al lado
Doña Juana en un balcón
recostada en un sillón
con su traje de domingo

Alguién saludó al pasar
ladró un perro en un portal
y el sol era el infinito
nunca yo podré explicar
lo que soy y me da igual
solo vivo y por eso sigo

Cuantas cosas yo viví
caminando por Madrid
por los barrios y las avenidas
tal vez tome un botellín
y me siente a escribir
en un bar allá por Cuatro Caminos

La ciudad no tiene fin
mucho menos para mí
bajo el cielo madrileño
vieja Europa estoy aquí
lindos aires en Madrid
y me siento...
dueño de mis sueños

Letras de dos de los temas de su disco Fiebre de Vivir (1978),
mi preferido, en los que colaboraron unos Tequila ("Me vuelvo loco") muy jóvenes
que un año más tarde publicarían su segundo LP, Rock and Roll (1979),
otro magnífico disco de referencia del rock en castellano.
A principios de los 90, uno de sus "pive", Ariel Roth, y Julián Infante
formarían parte de Los Rodríguez ("Para no olvidar"),
la banda liderada por Andrés Calamaro ("Flaca")



Vista parcial de la "escultura de duro aluminio"
y del Vips de Princesa mencionados por Moris en su canción
"Nocturno de Princesa" (Foto: JRT, 2009).

 

 


El gran rockero argentino, Moris, en el Café Bailén de Madrid.
(Fotos: JRT, primera mitad de los 80)


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